
La infancia es una etapa de asombro, imaginación, exploración del mundo y búsqueda del sentido de las cosas. Pero la otra cara de la moneda de tener una gran imaginación es que puede resultar difícil distinguir entre amenazas reales e imaginarias. El pensamiento crítico, la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, el control emocional y el pensamiento flexible son habilidades cognitivas que aún se están desarrollando en el cerebro de los niños. ¿Qué significa todo esto para los temas, los disfraces y las historias de Halloween? Significa que Halloween puede ser increíble, divertido y emocionante… ¡y a veces realmente aterrador!
En este artículo, analizamos algunos miedos infantiles habituales relacionados con Halloween y exploramos estrategias adecuadas a cada etapa del desarrollo para ayudar a los niños a sentirse más tranquilos y seguros de sí mismos en esta época de Halloween.
La oscuridad. La capacidad de la oscuridad para ocultar las cosas a la vista la convierte en el escenario perfecto para que la imaginación y las preocupaciones se desborden. Esto tiene también una base instintiva, ya que nuestro cerebro prefiere ver y dar sentido a todo lo que nos rodea. A continuación, te ofrecemos algunas estrategias para un niño que tiene miedo a la oscuridad, especialmente a la hora de salir a pedir «truco o trato»:
- Busca alternativas: plantéate opciones que permitan a los niños celebrar Halloween durante el día o en el interior. Así, los niños podrán disfrutar de los aspectos más emocionantes, como los disfraces, correr por ahí y recoger golosinas, sin preocuparse por lo que no pueden ver.
- Crea luz: ayudar a los niños a encontrar y fijarse en la luz que les rodea puede ser una forma de redirigir sus pensamientos. Llévate barritas luminosas y muchas linternas. Quédate en barrios bien iluminados y acércate solo a las casas que tengan la luz del porche encendida.
Máscaras que dan miedo. Para los niños, la línea que separa la realidad de la fantasía es increíblemente difusa. A su maravillosa imaginación le puede costar mucho entender que una máscara que da miedo no es más que una máscara con una persona detrás, y no una criatura aterradora de verdad. Aún no tienen las capacidades cognitivas necesarias para razonar qué es real y qué es falso, sobre todo en momentos de gran intensidad emocional. A continuación te ofrecemos algunas estrategias que se adaptan a las capacidades de desarrollo de tu hijo para entender las máscaras de Halloween:
- Explorad y cread mascarillas juntos. Antes de Halloween, haz que tu hijo se familiarice bien con las mascarillas. Visita la sección sobre mascarillas del cuento, haced mascarillas y ponéoslas y quitáoslas en un espacio seguro y bien iluminado. Involucrar a tu hijo en este proceso de forma lúdica le ayuda a comprender qué son las mascarillas y cómo funcionan.
Los monstruos. Del mismo modo que la imaginación de los niños puede crear personajes, tramas y amigos imaginarios, también puede crear monstruos que dan miedo. Una vez más, se trata del proceso mediante el cual los niños dan sentido a su mundo y procesan sus pensamientos. Como adultos, podemos decir con calma y sensatez: «Los monstruos no son reales, no hay nada de qué preocuparse», pero es posible que eso no le quede claro a un niño. Aunque siempre es importante consolar y tranquilizar a los niños diciéndoles que están a salvo, aquí tienes algunas estrategias para prepararlos, de modo que su imaginación aprenda a combatir o transformar a los monstruos por sí misma.
- Utiliza esa imaginación. Si la imaginación de tu hijo ha creado un monstruo, ayúdale a utilizar su imaginación para vencer también a ese monstruo. Esto podría consistir en un juego de roles, en conocer al monstruo y descubrir que no da tanto miedo, o en ayudar a tu hijo a imaginar sus propias fortalezas y los factores de protección que le mantienen a salvo. Habla de estas cosas con tu hijo y practícalas con él cuando esté tranquilo, ya que es entonces cuando su cerebro es más capaz de pensar de forma creativa en argumentos alternativos.
- Transforma al monstruo. Si tu hijo tiene un miedo concreto o un monstruo específico, anímale a describirlo. Dibujarlo, ponerle nombre y convertir su miedo en algo más concreto lo saca de las sombras y lo plasma en el papel. Esto puede dar pie a una conversación sobre el monstruo: quién es, de dónde viene y, posiblemente, a un proceso para afrontarlo, domesticarlo o calmarlo.
El miedo es una emoción normal y propia del desarrollo infantil, pero tu reacción puede ser fundamental para ayudar a tu hijo a sentirse seguro y a superar sus miedos.